Welcome to WordPress. This is your first post. Edit or delete it, then start writing!
Blog
-
Después de sembrar, descansa
📖 Salmos 127:1-2
«Si Jehová no edificare la casa, en vano trabajan los que la edifican; si Jehová no guardare la ciudad, en vano vela la guardia. Por demás es que os levantéis de madrugada, y vayáis tarde a reposar, y que comáis pan de dolores; pues que a su amado dará Dios el sueño.»
Vivimos en una cultura que constantemente nos empuja a hacer más, producir más, trabajar más y esforzarnos más. Con frecuencia se nos hace creer que todo depende de nosotros, de nuestra capacidad, disciplina o perseverancia.
Y aunque la diligencia es una virtud que la Biblia valora, existe una línea muy fina entre trabajar con responsabilidad y vivir cargados por la ansiedad.
Muchas veces no es el trabajo lo que nos agota.
Es la preocupación.
Es dar vueltas una y otra vez a los mismos pensamientos.
Es intentar resolver con nuestras fuerzas aquello que está fuera de nuestro control.

Es acostarnos pensando en lo que falta, en lo que no ha ocurrido, en lo que esperábamos ver y todavía no vemos.
El Salmo 127 nos recuerda una verdad que trae descanso al alma: hay cosas que ningún esfuerzo humano puede producir si Dios no interviene.
Podemos planificar, sembrar, construir y trabajar, pero si el Señor no está en medio de aquello que hacemos, nuestros esfuerzos serán insuficientes.
Por el contrario, cuando Dios está obrando, aun las semillas más pequeñas pueden producir fruto abundante.
Esto no significa que debamos abandonar nuestras responsabilidades ni esperar pasivamente que todo suceda por sí solo.
Dios nos llama a trabajar, a sembrar, a servir y a perseverar.
Pero también nos llama a confiar.
Y confiar significa reconocer que hay una parte que no nos corresponde cargar.
Hay puertas que solo Él puede abrir.
Hay corazones que solo Él puede tocar.
Hay procesos que solo Él puede acelerar.
Hay respuestas que solo Él puede traer.
Muchas veces, después de haber orado, trabajado y obedecido, seguimos intentando controlar el resultado. Seguimos repasando escenarios, buscando explicaciones y preocupándonos por aquello que ya entregamos a Dios.
Sin embargo, el Señor nos invita a algo que para muchos resulta difícil: descansar.
No un descanso que nace de la indiferencia.
No un descanso que surge de la resignación.
Sino un descanso que nace de la confianza.
La confianza de saber que Dios sigue obrando aun cuando nuestros ojos no pueden verlo.
La confianza de saber que Él permanece trabajando incluso cuando nosotros debemos detenernos.
La confianza de saber que Su fidelidad no depende de nuestra capacidad para controlar cada detalle.
Quizás hoy te encuentras esperando una respuesta, un cambio, una oportunidad o un crecimiento que parece tardar más de lo que imaginabas.
Quizás te sientes tentada a pensar que si te esfuerzas un poco más, si te preocupas un poco más o si cargas un poco más peso sobre tus hombros, las cosas finalmente sucederán.
Pero Dios te recuerda que no fuiste creada para vivir consumida por el afán.
Fuiste creada para caminar con Él.
Para trabajar con diligencia.
Para obedecer con fidelidad.
Y también para descansar en Su cuidado.
Después de sembrar, descansa.
Después de obedecer, descansa.
Después de orar, descansa.
Porque el mismo Dios que te llamó a dar el paso de fe es el Dios que sigue obrando mientras esperas.
Para reflexionar
¿Hay alguna situación en mi vida que ya entregué a Dios, pero que sigo intentando controlar con mis propias fuerzas?
Frase para recordar
«Descansar también es una forma de confiar en Dios.»
Oración
Padre, gracias porque no tengo que cargar sola con aquello que está en Tus manos. Ayúdame a trabajar con diligencia y a descansar en Tu soberanía. Cuando la preocupación quiera ocupar mi mente, recuérdame que Tú sigues obrando aun cuando no puedo verlo. Enséñame a confiar en Tu tiempo, en Tu cuidado y en Tu fidelidad. En el Nombre de Jesús. Amén.
-
La parte que me toca y la parte que le toca a Dios
📖 «Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.» — Juan 15:5
Muchas veces creemos que nuestra responsabilidad es producir resultados.
Pero Jesús nos enseña algo diferente.
Nuestra responsabilidad es permanecer en Él.
El fruto es consecuencia de esa permanencia, no de nuestra ansiedad.

Podemos trabajar, planificar, sembrar, estudiar, servir, emprender, ministrar y esforzarnos con excelencia. Sin embargo, hay una parte del proceso que nunca estará bajo nuestro control.
No podemos obligar a una semilla a crecer.
No podemos fabricar el favor de Dios.
No podemos producir por nuestras propias fuerzas aquello que sólo Él puede dar.
Hay puertas que Dios abre.
Hay corazones que Dios toca.
Hay oportunidades que Dios concede.
Hay frutos que Dios hace crecer.
Y cuando olvidamos esto, terminamos agotados intentando cargar responsabilidades que no nos pertenecen.
Quizás hoy te sientes frustrada porque has estado orando, trabajando, sirviendo o sembrando mucho y los resultados parecen pequeños.
Tal vez te esfuerzas en tu matrimonio.
Tal vez en la crianza de tus hijos.
Tal vez en un ministerio.
Tal vez en un proyecto.
Tal vez en una meta personal que todavía no ves florecer.
Juan 15:5 nos recuerda que el llamado de Jesús no es a obsesionarnos con el fruto, sino a permanecer cerca de Él.
Cuando hacemos nuestra parte y dejamos en Sus manos aquello que sólo Él puede hacer, encontramos descanso.
💭 Reflexión:
¿Qué área de tu vida te está llevando a medir tu valor por los resultados visibles, en lugar de por tu fidelidad a Dios?
🙏 Oración:
Padre, gracias porque no me llamas a cargar pesos que te corresponden a Ti. Ayúdame a permanecer en Cristo y a confiar en que Tú eres quien produce el fruto en el tiempo correcto. Enséñame a trabajar con diligencia, pero también a descansar en Tu soberanía cuando los resultados no son los que esperaba. Que mi confianza esté en Ti y no en lo que mis ojos alcanzan a ver. En el Nombre de Jesús. Amén.
-
Dos décadas caminando con Jesús
Hace 20 años comencé el mejor y más importante viaje de mi vida, el camino hacia la eternidad junto a Dios. Un día como hoy acepté al Señor Jesucristo como único y suficiente Salvador, y quisiera decir que en estas dos décadas me he mantenido firme e intachable, pero la verdad es que ha sido un trayecto lleno de grandes retos y desafíos, de muchas altas y bajas, tan bajas que se convirtieron en abismos profundos, muchas veces por desobediencia, pecado y desenfoque, pero bien dice la Palabra de Dios que “el que anduviere en este camino, por torpe que sea, no se extraviará”, y que la misericordia de Dios es infinita, porque desde las profundidades de mis lamentos escuché la voz de Dios llamarme por mi nombre, extender su mano y asirme con su diestra de Justicia y poder, mientras me susurraba “No temas, gusanito Jacob, oruguita Israel. Jehová dice: “Yo mismo te ayudaré”. El Santo Dios de Israel te salvará. Fíjate, te convertiré en una trilladora nueva y con muchos dientes…”.

Y es que vine al Señor tan niña, con demasiadas cosas por aprender, tanto en lo espiritual, como en lo físico, arrastrando situaciones que incluso escapaban a mí, entonces esa inmadurez que me caracterizaba y esos generacionales de maldad que perseguían mi vida, me condujeron a cometer una serie de errores, de los cuales he pagado las consecuencias con intereses altos, pero nunca sin ver la bondad de Dios envolverme, guardarme y preservarme para su reino.
Cada paso en falso fueron lecciones aprendidas y un medio para conocer diferentes facetas del Señor Todopoderoso, porque ante esas situaciones, en las que yo permanecía con mi cabeza inclinada, mi rostro lleno de vergüenza, mis ojos preparados para ver su dedo acusador señalándome y mis oídos listos para escuchar la voz de Dios reprendiéndome, en su lugar, le escuché decir dulcemente y en tono consolador: “levanta tu cabeza, solo yo tengo moral para juzgarte y he decidido perdonarte, levantarte, restaurarte y bendecirte. Todo es parte del testimonio que estoy forjando en tu vida, yo no desprecio un corazón contrito y humillado, cumpliré mi propósito en ti…”. Han sido tantas las experiencias que me han llevado a enamorarme y aferrarme a Dios con todo mi corazón y todas mis fuerzas, Él lo es todo para mí y no concibo la vida si Él reinando en ella.
Dios es mi más grande amor, me ha dado un futuro glorioso; en mis momentos más tristes, oscuros y solitarios su luz me ha invadido, trayendo esperanza, compañía y plenitud a mi vida. He visto la mano de Jehová levantarme y lanzarme como saeta hacia el cumplimiento de su perfecto plan; Él ha puesto mi boca como espada afilada para hablar su verdad, me ha permitido madurar en Él y ser transformada de una fea y rara oruga a una hermosa mariposa. No digo que ya soy perfecta, no afirmo que ya no cometa errores, pero soy una obra en construcción que trabaja para el logro de la mejora continua, conforme al llamado de Dios para mí.
Reitero, “no que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús. Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús”.
Doy gracias al Eterno y soberano Dios, porque Él ha traído a mi vida llenura y plenitud, aun faltándome mucho, siento que lo tengo todo, porque Él es “Aquel que todo lo llena en todo”, “porque de su plenitud tomamos todos, y gracia sobre gracia”. He visto que, ciertamente, “Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados de acuerdo con su propósito”.
Sé que aún falta camino por recorrer y mucho por hacer en Él, por Él y para Él, pero yo me siento honrada e infinitamente privilegiada por poder llamarle Padre y saber que camino tomada de Su mano, “estando persuadido de esto, que el que comenzó en mí la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo”.
Tras este largo camino de crecer, aprender, madurar y mejorar, definitivamente puedo afirmar: ¡SI, LA GRACIA DE DIOS RESTAURA! Y ¡LO MEJOR ESTÁ POR VENIR! → «Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis». Jeremías 29:11
«Me mostrarás la senda de la vida; En tu presencia hay plenitud de gozo; Delicias a tu diestra para siempre». Salmos 16:11
Nota: La fecha original de esta publicación es 20 de febrero 2023
-
Dios siempre está obrando, aún cuando todo se torna oscuro y parece perdido…
Dios siempre está obrando conforme al propósito que tiene establecido para tu vida, aún cuando todo parece contrario e imposible, incluso cuando tú misma llegas a dudar y pensar que todo está perdido.
Si, aún en esos momentos en que la impotencia y la pena quieren invadir tu alma y abrumarte… Pero desde el fondo de tu corazón resuena la voz del Espíritu Santo recordándote: “¡fiel es el que prometió, ningún detalle escapa a su control… Tú te riges por el tiempo ´chronos´ y no logras ver más allá del pasado y tu presente, pero no olvides que Él habita en la eternidad, donde ya todo sucedió desde antes de la fundación del mundo, en donde todo ya ocurrió tal cual Dios lo planeó para tu vida. Y ten presente que sus planes son de bien y no de mal para darte un futuro y una esperanza…»
Esa voz te grita con muchas fuerzas, mientras te llena de certeza: «¡Consumado es!», porque aquello que fue, ya es; y lo que ha de ser, fue ya; y Dios restaura lo que pasó. Así que no temas, manada pequeña; porque al Padre ha placido daros el reino. Y esa dulce, pero firme y convincente voz, te reitera: »No temas, gusanito Jacob, oruguita Israel. Jehová dice: “Yo mismo te ayudaré”. El Santo Dios de Israel te salvará.
¡Sigue creyendo firme y confiada, con la mirada, amor y deleite puestos en el Señor; porque ciertamente Jehová pelea por nosotros, es nuestro deber estar tranquilos.
Y ciertamente, tras escucharlo, tu alma, mente y corazón se llena de calma, disfrutas de esa paz que sobrepasa todo entendimiento y descansas llena de confianza y esperanza en aquel que te llamó, te escogió, te puso nombre y dijo «mía eres Tú», el Eterno, el Gran Yo Soy, el amado de mi alma, mi Dueño, Señor y Salvador.
Porque he aquí, que Él es Jehová , el Señor, el Dios de toda carne, ¿habrá algo imposible para Él? ¡Claro que no!, puedes tener la seguridad de que tu tiempo «kairós», ese momento justo, esa ocasión oportuna, el perfecto tiempo de Dios.
Porque Dios no es hombre, para que mienta, Ni hijo de hombre para que se arrepienta. Él dijo, ¿y no hará? Habló, ¿y no lo ejecutará? Por supuesto que si, y con toda confianza podemos afirmar: ¡hecho está! y de antemano te damos gracias Jehová. ¡ALELUYA!
#GraciaQueRestaura
#DeOrugaMariposa
-
¡Ya no lamentes el pasado!
En varias ocasiones hemos mirado hacia atrás y nos encontramos con más de un episodio qué no nos gusta, que quizás nos hace arrepentirnos del accionar que tuvimos, de los errores que cometidos, por lo que hemos llegado a exclamar: “¡con la madurez y experiencia de hoy día no hubiese hecho tal cosa en aquel entonces!”; ignorando que probablemente la experiencia y madurez que hoy ostentamos, es fruto de esos errores, de esas caídas, esos fracasos y aquellas torpezas que terminaron siendo las lecciones necesarias para forjar el carácter y la mejor persona que quizás somos ahora, aunque el proceso de mejorar no se detiene.
Es necesario dejar de lamentarnos por lo que pudo ser y no fue, lo que pudimos tener pero no poseemos, ya que con lamentos no cambiaremos lo que ocurrió. Debemos recordar que Dios nos escogió desde antes de la fundación del mundo y nos amó (Efesios 1:4-5), de antemano sabía quiénes y cómo seríamos y qué cosas haríamos, aun así nos dio la oportunidad de nacer y vivir, porque por encima de todos los errores y fracasos Jehová “sabe los planes que tiene acerca de nosotros, planes de bien y no de mal, para darnos un futuro y una esperanza”; Él tiene un propósito perfecto para con nosotros y de alguna manera tomará esos errores, esa vergüenza y los utilizará como una herramienta de bendición para nosotros mismos e incluso para la edificación, motivación y salvación de otros.
Tampoco debemos permitir que nos señalen, pues solo Dios es perfecto, por tanto es la única persona con calidad moral para juzgarnos; sin embargo, es precisamente Él quien ha decidido perdonarnos, bendecirnos y restaurarnos.
En resumen, todo lo que hemos vivido, incluyendo los errores cometidos y las consecuencias que estos han traído, es parte del testimonio que Dios está forjando en nuestras vidas, para manifestar su gracia, su gloria y su perdón, porque “lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte; y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es, a fin de que nadie se jacte en su presencia”.
No te atormentes más por lo que no hiciste bien, Dios ha visto tu dolor y arrepentimiento, también la forma como has atravesado las consecuencias de tus actos, por lo tanto levanta tu mirada y “prosigue al blanco, al premio de la soberana vocación de Dios en Cristo Jesús”. Si ya le entregaste tu vida al Señor recuerda siempre “que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas”; y “a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados”.
Como he dicho en escritos anteriores, si continúas con vida es porque aún queda propósito de parte de Dios para tu existir, así que “Echa sobre Jehová tu carga, y él te sustentará; No dejará para siempre caído al justo”; “Jehová cumplirá su propósito en ti, porque su Misericordia es para siempre”.
¡Nunca olvides que la Gracia de Dios Restaura!
«Aquello que fue, ya es; y lo que ha de ser, fue ya; y Dios restaura lo que pasó».Eclesiastés 3:15
-
Tu tiempo llegará…
A cada persona le llega su tiempo anhelado; sólo toca ser paciente y mientras tanto disfrutar lo que si ya tienes.Durante la espera, aségurate de disfrutar el «ahora», porque el futuro siempre se convierte en presente.¡TEN FE Y ESPERA EN DIOS CONFIADO/A, PUES QUIENES ASÍ HAGAN, NO SERÁN AVERGONZADOS!«Me volví y vi debajo del sol, que ni es de los ligeros la carrera, ni la guerra de los fuertes, ni aun de los sabios el pan, ni de los prudentes las riquezas, ni de los elocuentes el favor; sino que tiempo y ocasión acontecen a todos».Eclesiastés 9:11
«Aguarda a Jehová; Esfuérzate, y aliéntese tu corazón; Sí, espera a Jehová».Salmos 27:14«Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora».Eclesiastés 3:1«Ciertamente ninguno de los que esperan en ti será avergonzado; sean avergonzados los que sin causa se rebelan». Salmos 25:3 -
Disfrutar cada instante de la vida
Debemos valorar y entender que cada momento es especial, porque ciertamente es único e irrepetible.Sabiendo que Dios está a nuestro lado en cada ocasión, sin importar si es de alegría o dolor (Mateo 28:20); por lo que es necesario que Dios sea el deleite y gozo de nuestro corazón, incluso en los instantes más sencillos de nuestras vidas…#DisfrutaCadaDetalle
«Pero gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento; porque nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar».1 Timoteo 6:6-7
«Deléitate asimismo en Jehová,Y él te concederá las peticiones de tu corazón».Salmos 37:4
#JehováNuestraEsperanza #DiosFiel #DiosdeImposibles #DiosSanto #JehováJusticiaNuestra #DiosPoderoso
-
La transformación se completará
Y si la oruga logra llegar a ser mariposa, ¿ustedes creen que nuestro Padre, Dios, no completará en nosotras/os ese proceso de metamorfosis al que estamos siendo sometidas/os, para ser purificadas/os y alcanzar ese destino de gloria aquí en la tierra y en la eternidad?¡Sin dudas, Su propósito se cumplirá, en el Nombre de Jesús!
«Jehová cumplirá su propósito en mí; Tu misericordia, oh Jehová, es para siempre; No desampares la obra de tus manos«. Salmos 138:8 -
¿Estás pensando rendirte?
«No hay lugar más alto, más grande, que estar a su pies, (a los pies de Jesús)». Humillarnos a los pies de Jesús trae descanso y paz, e incluso aunque suene paradójico, humillarnos ante Él, trae exaltación; La Palabra de Dios dice «Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios para que él os exalte al debido tiempo. Echad sobre él toda vuestra ansiedad, porque él tiene cuidado de vosotros». 1 Pedro5:6-7.

Fuente externa Jesús dijo «Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas». Mateo 11:29. Oremos a Dios cada día para que llene nuestros corazones de humildad y mansedumbre.
No olvidemos que «Jehová es excelso, y atiende al humilde, más al altivo mira de lejos». Luchemos por parecernos a Él… Dios les bendiga mucho.



